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Formación de Líderes |
Liderazgo Holístico Las relaciones que Usted tiene son como “monedas de oro” o “tesoros” que guarda en su cofre más preciado: el corazón. El gesto de tomar permanentemente cada una de las monedas y pasarle un paño de seda para darle brillo, es como una dulce caricia que se manifiesta, gracias a las emociones más sublimes que Usted tiene. Algunas de esas monedas o “relaciones”, al perder su brillo, lo decepcionan, por lo que Usted intenta deshacerse de ellas, arrojándolas fuera de su preciado cofre. Quizás, en vez de actuar con rencor, sea mejor que coloque esas “monedas” en la fuente de los deseos, pidiendo con Amor a Dios, para que algún día resplandezcan nuevamente en su cofre interior. Fritz S. Perls (1893 - 1970), médico psiquiatra alemán, creador de la Terapia Gestalt, lo invita a reflexionar con este mensaje muy profundo: Yo soy Yo, Tú eres Tú; Cada quien es “uno mismo”. Cada ser humano tiene necesidades diferentes a las de otras personas y, esas diferencias, son las que hacen poder crecer y evolucionar como individuos conscientes. Lograr tener empatía, es ponerse en el lugar del otro, con el propósito de poder entenderlo en profundidad y a la vez, se auto-ayuda a lograr su propia aceptación, en toda su integridad.
Las personas con las cuales Usted se relaciona, son sus propios “espejos”. Los gestos y actitudes que le agradan de ellas, las cosas que le sorprenden gratamente de ellas, las que valora de ellas; son aquellas características que también Usted tiene y acepta de Sí mismo. Cualquier rechazo que experimenta con los demás, son aquellas cosas que no acepta de sí mismo y que necesita “sanar” interiormente. Las personas con las que Usted se relaciona, son auténticos “reflejos” de su existencia. Ellas vienen a mostrarle sus partes luminosas, tanto como sus partes obscuras, que necesitan su lumbre para su evolución. Juzgar o condenar a los demás, criticar negativamente y quejarse es, por reflejo, algo que Usted está haciendo con Sí mismo y que, a la corta o a la larga, se evidenciará en su propia carne. Las partes obscuras que no reconoce de Usted, habitan en el territorio del “ego”, que pretende alejarlo de su esencia, de su verdadero Ser interior. Es por ello que, con frecuencia, oculta lo que cree que es “lo malo” de Usted y sólo muestra “lo bueno” que lo caracteriza. Estar atento a que las personas son un “espejo” suyo, le permitirá descubrir qué puede “regular conscientemente” y obsequiarse el contacto más íntimo con su propia grandeza interior. Louise L. Hay (1927), autora norteamericana de varios libros de superación personal, en los que se encuentran “Usted puede sanar su vida” y “El poder está dentro de ti”, manifiesta: “Adondequiera que vayas y con quienquiera que te encuentres, allí hallarás a tu propio amor esperándote”. A medida que Usted vaya aceptándose a Sí mismo en aquellas partes que no acepta de sí, va volviéndose más entero, más íntegro, indivisible. Empezará a tener más armonía, dejará de lado sus máscaras; le dará menos importancia a sus “roles”, que son meros disfraces o mecanismos de su ego y empezará a aflorar su auténtico “Ser”, donde su profundo amor y su sabiduría interior se expande y resplandece, generando en Usted un Ser Humano con intenso carisma y luz, que iniciará caminos de unión e integración, siendo éste, un propósito esencial. Reflexione: Los obreros de la piedra trabajaban las piezas enteras con delicadeza y pulido. Con los fragmentos que quedaban de estas piezas enteras de mármol, y mediante una cera especial (o resina), se fabricaban otras planchas para rescatar esos pedazos de piedra y darles una utilidad similar a los bloques enteros. Con el tiempo, este concepto fue utilizado en el vocabulario latino, para decir que una persona «sincera», es aquel ser humano «integro» (o indivisible - y de allí «individuo»). Es decir, las personas que no son «sin - ceras», pertenecen al grupo de los que interiormente están divididos por sus «contradicciones». Con esto deseo expresar que, a medida que más Usted se sincere consigo mismo, más íntegro será. Uno de los atributos del Liderazgo Personal es la Sinceridad. La Relación Esencial La relación esencial de cada ser humano, es la relación con su Ser Interior. Usted tiene el desafío personal de descubrirse a Sí mismo; ir al encuentro con la propia sabiduría interior, donde se encuentran todas las respuestas a su existencia; donde habita el tesoro dorado de la Verdad. El filósofo griego Platón (428 a 347 A.C.), en su libro “La República”, comenta mediante una parábola, conocida como el “mito de la cueva”, el encuentro del ser humano con su luz interior. Relata que en una cueva subterránea, provista de una larga entrada, estaban atados unos hombres por las piernas y el cuello frente a la pared, desde que eran niños. Detrás de ellos, ardía el fuego de una hoguera, que proyectaba las sombras de algunos objetos que se encontraban en las cercanías de la esa fogata. Los prisioneros, al no tener conocimiento de estos objetos, consideraban como una realidad a las sombras que podían ver. Pero si alguno de estos hombres, que permanecían inmóviles dentro de la cueva, fuese desatado y liberado, descubriría la verdadera realidad al ver los objetos y la luz del fuego; y si lo obligaran a observar la luz por más tiempo y luego a regresar nuevamente a la cueva, para persuadir a sus compañeros encadenados, no podría ver con nitidez las sombras dentro de la cueva, por tener acostumbrados los ojos a la luz y lo considerarían como alguien que perdió la razón. Este hombre liberado de las ataduras, que pudo conocer la verdad, tuvo el deseo de expresarla a los otros hombres, que aún se encontraban en la cueva. Con esta alegoría, Platón expresa la importancia de descubrir esa luz, que está más allá de las apariencias. Salir de la cueva, es descubrir la luz de la sabiduría interior. Seguir siendo prisioneros, es estar encadenados a las sombras, que son sólo proyecciones. Descubrirse a Sí mismo, implica transitar un camino de permanente evolución, donde es necesario el desapego. Cuando esto sucede y Usted ingresa al mundo esencial, los límites desaparecen. En este mundo interior, todos los seres humanos estamos llenos de “Totalidad”; estamos unidos a través de un cordón universal al cielo divino. Este es el tesoro dorado de la Verdad, de la Luz, de la Consciencia. La relación con Sí mismos, es una relación que reconoce y acepta la unión con Dios, fuente de Sabiduría. El Maestro de los Maestros, Jesús dijo: “No estás lejos del reino de Dios.” (La Biblia - San Marcos 12:34). Lic. Daniel Fernando Peiró
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